En una de estas tardes pasadas, juntos esperábamos que el horno terminara de dorar unas papas y fui aprendiendo como hay que agarrar los palillos para dar un golpe acompasado en el “tom” de la batería (http://es.wikipedia.org/wiki/Tom-Tom) y luego hojee un cuadernillo lleno de pentagramas y notas musicales desde donde Juan iba sacando música.
Iluminado al ver su destreza frente a mi incompetencia musical, me detuve a observar como él lograba leer aquello que para mi fue chino y como coordinaba movimientos en los que generalmente mis extremidades se han confundido o enroscado. También me di cuenta que las notas aclaratorias e instrucciones estaban en esa lengua masiva, que aún espera desafiante que yo me entrometa seriamente.
Se que no justamente por cercanía con el horno de la cocina del quincho; sentí un cómodo calorcito que amainaba el frío que este invierno nos viene regalando.
Me sentí más chico en tamaño y a mi hijo más grande en grandeza.
Disfrute del momento donde lo escuche enseñarme. Fue un estado de inmenso aprendizaje.
Hace unos días, escribía a un amigo que esta a muchos kilómetros, contándole que estaba buscando hacer menos, en comparación con ese que anduve siendo; que hacía muchas cosas a la vez y que se ocupaba de “mucho”.
Contrastando esas experiencias, pienso encima de aquella idea que permanentemente me inspira: “ocupar los espacios vacíos”, motivadora de compromiso y responsabilidad en el hacer con otros.
Me pregunto si aquellas veces en que por considerar que un “espacio” estaba “vacío”, no me apresure en “llenar” o completar.
De las veces que hago una pausa, entonces; surgen otros posibles.
Y son estos los que me completan.
De esta manera me parece, es que vivo el saber tocar un “tom” porque es mi hijo el que lo sabe tocar. El saber leer ingles porque hay otros que me acompañan en la lectura.
Son esas pausas que reemplazaron la premura; las que hoy se llenan de momentos de disfrutar.
Voy construyendo la idea que las pausas previas a la acción y la especial atención en el acompasamiento de los tiempos de aquellos con quienes hago cosas; son de por si el hacer que me facilita el disfrute, la reflexión y la co-inspiración.
Cuando te veo, existo. Solo con otros soy uno.
Gracias por leerme que es mirarme.