Amanecer temprano de un día de censo, diez años esperado.
Mate temprano, la vereda barrida, esperar al preguntón y la radio irrumpiendo ecos que no creo, vuelvo a escuchar una y una y una ves; hasta inevitablemente creerlo, comentarlo, enmudecer.
Con mi amada, juntos compartimos el callarse, como compañeros.
En la calle seguían volando los pistilos secos de las flores nuevas de los árboles viejos que siguen dando perfumes y nos hacen respirar profundo.
Respirar hondo al escuchar la puerta, acomodar las sillas para ser censado mientras otro senso venia por dentro. El que se instalo más allá de las cuarenta y tantas preguntas, de los poco más de quince minutos que duro el registro.
Un viento arengando flores pareciera; quisiera amontonarnos, arremolinarnos junto a la columna ascendente de polvo, trastos y palabras que del transmisor húmedas caen. Apagar la radio de a ratos. Banda ancha impugnada.
Caos de un futuro desordenado, incertidumbre de un ajedrez en crucigrama, nuevas fichas, jugar con todo o abandonar la partida. Partida?
Tarde de ingreso a la vieja plaza del encuentro. Hormigas en fila, sendero de pasos, pedazos de banderas como hojas, piso empapelado, edificios cortinados, pesan negras franjas que cortan colores.
Arenga y dolor, aplauso y silencio, mirar para recibir, revisar para encontrar; ojos desviados.
Cercos de alambre, contención debilitada, fragilidad contenida, interior vulnerable, manifestante energía, brazo turgente. Transformación asomada.
Hombre llorando, mujeres de apoyo. Palomas, algún perro y un atado de cámaras que se disputan las partes del logogrifo.
Un rosado que pareciera desteñirse hasta el encuentro del plasma multitudinario que vuelve a darle color, un helicóptero que va y llega, sobrevuela la naveta cubierta de gritos que ofrecen fuerza de manos del sentir. Llegada?
Días sensores.
Amor de plaza, paseo de viejos y niños, juventud embrionaria, pasos calmados, ritmo inminente, abstemio embriago, trasnochado acecho y un ocaso que ilumina.
Cuesta acostumbrarnos, la muerte tiene relaciones carnales con la nueva vida.
Es primicia el inscribirse, hermana el vincularse, confedera el ligarse. Militancia.
Es público lo público, lo privado se priva del común.
Asistencia perfecta derrumba preceptos; levantarse con el pie izquierdo es fortuna, andar derecho es perderse.
Cambiar la yerba del mate temprano, barrer la vereda, responderse preguntas, volver a la radio, hablar dando eco, abrir la boca, tomar postura. Calzarce bien cómodo, shorcito y oh jota!
Con ella, el abrazo, la reflección noctámbula y el encuentro añejado que aporta sabores.
Tomar aire más fuerte, respirar ventud; viento y juventud.
Energías novadas, pogo de brazos atentos, ritmo constante.
Voces quebradas, respetabilidad del discurso, integridad y nobleza. Macha la vulnerabilidad manifiesta, hembra el soporte se nota.
Abuelas, Madres, compañeras, líderes, mujeres.
Brazos, hombros, pechos, fraternidad, hombres.
Un censo con más habitantes.
El sentir habitándonos.
Fuerza, ca mina!